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   <title>Proyectos Desaparecidos - Notas</title>
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   <title>Declara la Abuela Jorgelina Azarri de Pereyra, referente de la filial La Plata en el juicio conocido como &quot;Base Naval II&quot;</title>
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   <published>2012-05-16T22:59:53Z</published>
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      Ref. Declara la Abuela Jorgelina Azarri de Pereyra, referente de la filial La Plata en el juicio conocido como &quot;Base Naval II&quot;.
 
 
Abuelas de Plaza de Mayo  Filial Mar del Plata comunica que el próximo miércoles 16 de Mayo, la Abuela Jorgelina Azarri de Pereyra, referente de la filial La Plata , brindará  testimonio por el secuestro de su hija, Liliana  Carmen Pereyra, en el juicio oral y público conocido como “Base Naval  II”.
 
Liliana nació el 1° de septiembre de 1956 en la ciudad de La Plata. Su familia la llamaba &quot;Lali&quot;. Eduardo, el 12 de diciembre de 1954 en la ciudad de Chacabuco, provincia de Buenos Aires. Sus amigos le decían &quot;Mocho&quot;. Se conocieron mientras estudiaban Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. Allí comenzaron su militancia en la JUP , y luego se integraron a la organización Montoneros. Liliana era empleada en el Banco Hipotecario. En 1977, Liliana y Eduardo se mudaron a la ciudad de Mar de Plata y se instalaron en una pensión. Trabajaron en una fábrica de pescado, Liliana como filetera y Eduardo en la cámara frigorífica. El 5 de octubre de 1977 fueron secuestrados de la pensión en la que vivían. Liliana estaba embarazada de cinco meses. Permanecieron detenidos en la Base Naval de Buzos Tácticos de Mar del Plata, hasta que la joven fue trasladada a la ESMA para dar a luz. Según testimonios de sobrevivientes, Liliana permaneció detenida en la denominada &quot;pieza de las embarazadas&quot; y en febrero de 1978 dio a luz un niño al que llamó Federico. Estos mismos testimonios afirman que Liliana y el pequeño Federico, permanecieron juntos alrededor de unos diez días. Fue asesinada el 15 de julio del mismo año. Su cuerpo fue exhumado e identificado por el EAAF en 1985 en el Cementerio de Mar del Plata.
En el mes de septiembre de 2008, tras el trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo junto a la comisión Hermanos de H.I.J.O.S, pudo restituirse la identidad del hijo de Liliana y Eduardo.
      La audiencia, está convocada para este miércoles 16 de mayo a las 10.00 horas por el Tribunal Oral  Federal Número 1 de Mar del Plata Plata, Av. Luro entre Santiago del Estero y Santa Fe.  
 
Convocamos también a la audiencia prevista para el día jueves 17 de mayo a las 10.00 hs en la cual declarará la testigo Liliana Gardella. Liliana fue detenida a fines de noviembre del año 1977 y llevada a la Base Naval de la ciudad de Mar del Plata, luego, fue trasladada a la Esma y allí estuvo  en contacto con algunas embarazadas cuyas desapariciones y tormentos están siendo juzgados en la presente causa.
 
Agradecemos el acompañamiento de los medios y de la sociedad en general, para que estos delitos aberrantes nunca más se repitan.
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   <title>CARLOS MARTINEZ, DIRECTOR DE UNIDAD 9 Y CONDENADOS</title>
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   <published>2012-05-16T22:56:14Z</published>
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   <summary>“Es un anticuerpo para que no se repita” La miniserie y la película narran el paso del cineasta y el de sus compañeros por los pabellones de la muerte en la Unidad 9 durante la dictadura. Martínez reconstruyó la historia...</summary>
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      “Es un anticuerpo para que no se repita”

La miniserie y la película narran el paso del cineasta y el de sus compañeros por los pabellones de la muerte en la Unidad 9 durante la dictadura. Martínez reconstruyó la historia en el lugar donde acontecieron los hechos. El film necesita financiamiento.“Vamos a matarlos a todos y a sus familias.” Hubo una promesa que Carlos Martínez se hizo a sí mismo: al cumplir sesenta años se dedicaría a contar su historia. La Historia, porque “es de todos”. En eso está. Aquella fue la primera frase que escuchó cuando lo trasladaron a los pabellones de la muerte de la Unidad 9 de La Plata, en sus tiempos de militancia en el PRT-ERP. Unidad 9 y Condenados, miniserie y película, respectivamente, narran su paso y el de sus compañeros por esa cárcel durante la última dictadura militar. Son ficciones que se complementan con episodios reales –como testimonios en los juicios– y cargadas de emotividad, porque el cineasta reconstruyó la historia en el lugar donde acontecieron los hechos, con presos actuales que oficiaron de extras. Sin embargo, en el cruce entre realidad y ficción, parece que la primera siempre supera a la segunda: Martínez denuncia ante Página/12 que recibió amenazas de muerte por su trabajo.
      “Pusieron un explosivo en mi casa”, asegura. La fiscalía del tribunal que condenó hace dos años a los responsables de homicidios y torturas en la Unidad 9 ya inició una investigación. Los obstáculos no apaciguan la fuerza del hombre –acompañado en esta entrevista por Alicia Zanca y Enrique Dumont–, que anuncia “buenas noticias”. La serie verá la luz el 23 de mayo en el 14 Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos (a las 19.30, en el Auditorio del Colegio de Abogados, Corrientes 1441) y ya fue presentada al Incaa para ser transmitida próximamente por la Televisión Pública, tras ganar un concurso en el marco del Plan Operativo de Promoción y Fomento de Contenidos Audiovisuales Digitales. El destino de Condenados es más incierto: necesita un último empujón de financiamiento, que Martínez espera que venga de la mano del Incaa. En estos días debería haber alguna definición. “Pero también hay presiones para que se nos niegue el apoyo”, se indigna. “Los artistas no pueden acompañar los intereses de los represores.” Tiene una esperanza y una fuerza admirables. “Lo importante es que la historia comprobada y ratificada por la sentencia unánime del tribunal quede en la memoria de los argentinos. Es el anticuerpo para que nunca se repita.”
No tiene miedo porque lo peor ya lo vivió. En la dictadura, en la Unidad 9 llegó a haber 1500 detenidos. A los pabellones de la muerte iban a parar los que tendrían un único final: el fusilamiento. En el 1, estaban los montoneros. En el 2, los militantes del PRT-ERP. “Seleccionaron 20 de cada origen político. Pensaron: ‘Matando a éstos podemos tratar de matar a los demás’. Fracasaron en ese propósito. Eso sí, mataron bastante”, relata Martínez, y se estremece cuando recuerda a quienes ya no están, como El Galleguito o Dardo Cabo. Tras las rejas, los presos políticos seguían pensando en aquello que los había unido y organizaban maneras de resistir el hostigamiento, acompañados por familiares, amigos y organismos de derechos humanos. Ese es uno de los ejes de la trama de ambas producciones. “Soñábamos con hacer una revolución que cambiara de raíz las injusticias de este país. No pudimos tomar el poder, pero con esa lucha y nuestros muertos se logró la democracia. Nuestras madres derrotaron históricamente al partido militar”, remarca.
Hace seis años que viene trabajando incansablemente con el propósito de contarle al país lo que pasó en esa unidad. Nunca estuvo solo: desde el comienzo lo acompañaron los demás sobrevivientes de los fusilamientos, entre ellos Dalmiro Suárez, Alberto “Manzana” Elizalde Leal, Julio Mogordoy, Gabriel Manera y Jorge Taiana. Entonces, film y serie fueron creados colectivamente. Los ex detenidos asesoraron a los actores que volverían carne su pasado. Héctor “Flecha” Vilche compuso el rock sinfónico que embellece y completa el sentido de las producciones, y tocará en vivo con su banda durante el festival de cine que hará pública a la serie. Y Elizalde Leal trabajó en la producción. El primer proyecto de Martínez fue el largometraje. Se empezó a filmar en 2006, precisamente el año en el que comenzó el juicio que condenó a prisión perpetua al ex jefe de la Unidad 9, Alberto Dupuy, y a otros agentes penitenciarios. La serie, en tanto, comenzó a rodarse en 2010, ante la posibilidad de ser televisada con apoyo del Incaa. Se dijo que la realidad supera a la ficción, y otra prueba de ello es que la ficción necesariamente tenía que apoyarse en los nuevos datos que la realidad ofrecía, como los testimonios en los juicios o una emblemática reunión de sobrevivientes, que ocurrió en 2006. O la lectura de sentencias, que Martínez filmó. El resultado transita por esos dos polos, evidentemente, no tan opuestos.
Entre los datos reales que tiene la ficción están los nombres, menos el de Martínez, que prefirió darle a su personaje –interpretado por Dumont– el apodo de El Flaco. “No quise hacer una autobiografía”, explica. Dumont dice que trabajar para Martínez fue “un regalo”. Su reflexión es la propia de alguien que se crió en otro contexto histórico: “Cuando me dijo que quería que hiciera ese rol y me contó su historia salí llorando. Fue muy fuerte y emotivo interpretar a un personaje real de esa envergadura, tan distante a lo que soy: ¡un pichi! Me considero parte de una generación muy despreocupada respecto de la política. A ellos los vapulearon al punto de matarlos, a nosotros nos lavaron la cabeza”. Zanca, que en otra serie –Volver a nacer– hizo de madre apropiadora, encarna aquí a la mamá de El Flaco. “Cuando vi su foto vi que tenía un collar y un vestidito y se me apareció el personaje. Lo uní con detalles. Se veía una señora muy coqueta y que, a pesar del sufrimiento, tenía mucha dignidad. Al principio peleó sola, su marido empezó después. Pero no es una heroína, es una persona realmente interesada por los otros. Lo ayuda mucho al Flaco, que le pide cosas difíciles, como que se meta documentos en la boca y se los lleve”, describe. Algunos de los actores que interpretan a los militantes detenidos son Facundo Espinosa, Guido Massri y Nicolás Pauls.
“En la película hay sutilezas que no se pueden contar en la serie”, interrumpe el director. Por su duración, la serie se permite dar un panorama más completo de lo que ocurría en la cárcel y no sólo en los pabellones más trágicos. Pero ciertas cosas sólo puede transmitirlas el celuloide. Por los climas que habilita, tal vez. “En la serie no aparece lo que pasó con mi mamá cuando mi hermana no volvió más. Se la llevaron y no apareció más. Y mi mamá, que luchó por encontrarla como todas las madres, cuando comprendió que nunca iba a volver enloqueció. Está viva. La tengo en mi casa y la cuido mucho.”
Son vivencias así de intensas las que compartió el equipo. No sólo estaban las lejanas en el tiempo. Estaban filmando con presos en el pabellón de universitarios. También participaron algunos oficiales. Pero los más los veían como enemigos. “Era muy pesado estar ahí”, recuerda Dumont. “Recibíamos mucha carga emotiva. Y había un clima muy adverso: teníamos que lidiar con los problemas de los presos, los horarios restringidos y los problemas del Servicio Penitenciario.” Martínez agrega: “Era muy duro no sólo por la locación, también por las personas. Algunos, que conservan la misma ideología de otros tiempos, estaban totalmente en contra y boicoteaban nuestro trabajo”. En el medio ocurrían cosas, ocurría la vida. Algunos compañeros se iban de este mundo mientras Martínez volvía eternos sus testimonios. ¿La catarsis es lo que motiva tanto esfuerzo y tesón? La palabra la propone Zanca y queda girando en el aire.
Martínez, que tras las rejas “molestaba” al resto para que hiciera ejercicio –antes de ser cineasta fue gimnasta, acróbata, mimo y actor– sabe más de objetivos colectivos que individuales. “Todavía estoy en medio de una lucha que no ha terminado. No puedo ponerme fuera de mí y observarme. Pero siento que las escenas sucedieron de nuevo. Con mis compañeros logramos que no fuera una simulación. No me voy a olvidar nunca la noche en que se llevaron al Galleguito y él lo sabía. Se lo llevaron a la muerte y nos saludó gritando: ‘Compañeros, a mí me llevan, pero yo me llevo el recuerdo de todos ustedes. Hasta la victoria siempre’. En el rodaje, esa noche volvió a suceder. El Galleguito se fue otra vez
Fuente: Pagina 12
 
 

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   <title>Rosario: Ex presas politicas y una hermandad que persiste </title>
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   <published>2012-05-16T22:51:24Z</published>
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      RESISTENCIAS
La obstinacion de la memoria desde las grietas

Durante la última dictadura militar, un grupo de mujeres decidió luchar contra el infierno de la vida cotidiana escuchando los testimonios de sobrevivientes recién salidos de centros clandestinos de detención, para armar el mapa del terrorismo de Estado en Rosario. Treinta años después, se reencuentran luego de las condenas de la primera parte de la causa Díaz Bessone, en el abrazo de una hermandad que persiste. Ellas forman parte de un grupo y se llaman Alicia Lesgart, Maria Cristina Vernengo, Manoli Labrador, Graciela Diez, Ines Cozzi y Ana Moro.
Entre las cientos de personas que lloraron y se abrazaron en Rosario, sobre bulevar Oroño, el día de la sentencia de la causa Díaz Bessone por delitos de lesa humanidad, había algunas que tenían demasiado que ver con aquello, aunque ni siquiera se notaban en la multitud. Ana Moro y Graciela Diez, las dos con sus hermanas mellizas desaparecidas durante la dictadura, así como Alicia Lesgart, cuya familia empezó a ser masacrada en Trelew, en 1972; Inés Cozzi, abogada que conoce el expediente por haberlo parido, fueron algunas de las que construyeron esa causa judicial –entonces llamada Feced– en plena dictadura, y hace 30 años juntaron muchas de las pruebas que lo convirtieron en uno de los juicios más documentados del país. Ellas pasaban las tardes escuchando los desgarradores testimonios de sobrevivientes recién salidos de centros clandestinos de detención, poniéndoles nombres a los represores, armando el mapa del terrorismo de Estado en Rosario.
      Por las noches, iban a una pizzería popular, la Argentina, donde tomaban vino, o cerveza. Contaban chistes y se reían, eran pura algarabía para exorcizar el dolor. Tanto, que una noche el mozo les preguntó si integraban un grupo de teatro. Bajo el manto protector de la abogada Delia Rodríguez Araya, ellas fueron parte de eso que se conoce como la resistencia civil a la dictadura. Fueron de los que detectaron esa pequeña partecita que no fuera infierno dentro de la vida cotidiana, como dice Italo Calvino en Las ciudades invisibles, y lo hicieron crecer.
Unos días después de las condenas de la primera parte de la causa Díaz Bessone, estas mujeres que rondan los 50 años se encuentran alrededor de una mesa. La hermandad subsiste, aunque ya no se vean todos los días. María Cristina Bernengo, prima de Diez, era otra de las que tomaba testimonios para sumar a una causa judicial que entonces era un sueño. Delia Rodríguez Araya era la estratega. “A los abogados jóvenes nos hizo estudiar el Código de Justicia Militar porque entonces creíamos que las causas iban a tener que realizarse en ese fuero, todavía no había llegado la democracia”, rememora Inés Cozzi, la menos verborrágica de las convocadas. Delia –fallecida el 13 de mayo de 2009– las llamaba sus “hormigas”, por el minucioso trabajo que les tocaba. A Graciela, morocha, le decía la hormiguita negra, y a Lesgart, la hormiguita colorada. Ellas se ríen de aquellas ocurrencias, como si el tiempo se hubiera detenido.
Entonces, hasta 1982, el punto de reunión fue un local de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, donde ahora el Concejo Municipal puso una placa para recordar que allí se resistió al terrorismo de Estado. “Nos juntábamos el primer domingo de cada mes, hacíamos comidas para recaudar dinero, pero no iba nadie. Hacíamos ravioles. El que cocinaba era Fidel Toniolli, que tenía una rotisería”, relata Ana Moro. El nombre de Fidel, padre del desaparecido Eduardo Toniolli y abuelo del Edu, actual diputado provincial y uno de los referentes de Hijos en la provincia, volverá una y otra vez, como una figura central en aquellos años. “La primera vez que fui a la Liga mi papá no quería ir, porque estaba muy asustado. Ibamos al obispado y nos decían que Marta, mi hermana, estaba viva. Y él tenía miedo, creía que si hacíamos quilombo iban a matarla”, recuerda Graciela. Cuando llegó a la Liga, encontró la contracara: la cercanía y la contención. “El primero que me atendió, con un afecto tremendo, fue Toniolli. Nos abrazó, me besaba”, subraya Graciela el contraste con lo que venían viviendo. “Preguntábamos en todos lados por mi hermana, nos decían que les preguntáramos a los empresarios y a los militares, que ellos sabían.” El padre de Graciela no pudo soportarlo. Tres años después de la desaparición de Marta, murió de cáncer. “Después supe de la incidencia del cáncer en los padres de desaparecidos por los estudios de las Madres de Plaza de Mayo”, dice Graciela.
Estas mujeres recuerdan anécdotas cotidianas. Los hijos de Lesgart, en lugar de jugar a la maestra o a las muñecas, personificaban a los distintos compañeros de su madre en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, el otro organismo que prestó su sede para realizar encuentros y tomar testimonios. Mariano y Berenice, sus niños, eran pequeños, como los de Ana Moro, que además había asumido el cuidado de sus sobrinos, que tenían tres y un año cuando Miriam y Roberto de Vicenzo fueron secuestrados. “Ana y yo estábamos en la comisión de visitas, íbamos a ver gente que nunca se había acercado a ningún lado. Había mucho miedo, mucho terror en los familiares de desaparecidos”, dice Lesgart. Ana había estado diez días secuestrada en el Servicio de Informaciones, el mayor centro clandestino de la región, por donde se estima que pasaron 2000 personas.
Los primeros años de militancia fueron en soledad, las comidas con poca gente, la búsqueda de testimonios esquivos. Ese aislamiento empezó a cambiar en 1982. “La gran explosión de gente fue después de Malvinas. Pero antes de la guerra ya había venido a Rosario Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz. Al mediodía fuimos a comer, y nos amenazaron con que habían puesto una bomba en Luz y Fuerza, el lugar donde se iba a hacer el acto. Cuando llegué, estaba todo rodeado por la policía. Y me llevé una gran sorpresa porque adentro estaba repleto de gente”, cuenta Ana, todavía sorprendida de aquel día, cuando llevó una sábana vieja escrita con fibrón como primera bandera de las Madres de Plaza de Mayo.
Al encuentro de viejas compañeras se suma Manoli Labrador, la hija de una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Esperanza Labrador, que junto a Nelma Jalil viajaban todos los jueves a la ronda de Buenos Aires, desde 1977. Los Labrador fueron diezmados por la dictadura: Miguel Angel desapareció en septiembre de 1976; Palmiro y su compañera, Graciela, fueron asesinados junto a Víctor, el padre, dos meses después. Esperanza y Manoli huyeron a España con lo puesto, pero Esperanza –tozuda– volvió meses después a buscar a su hijo. Manoli está, de alguna manera, en nombre de su madre, entrañable amiga de las demás presentes. Una anécdota que cuentan entre todas la pinta de cuerpo entero. “La primera vez que participó el Movimiento de Liberación Homosexual en una marcha de derechos humanos, el Partido Comunista Revolucionario quiso impedirles que se sumaran. Esperanza vio que se había armado lío y puso el grito en el cielo: ‘Putos o no putos, si están con las Madres, que marchen’, gritó. Y se acabó la discusión.” Esperanza murió el año pasado.
Para Graciela, 1982 fue el año de lo que llama con ironía su “ingreso triunfal” en la agrupación Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas. Entonces, punto de reunión de todas ellas. “Fue el día de la visita del papa Juan Pablo II, el 12 de junio de 1982. Teníamos una bandera de 70 metros, la llevamos bien dobladita y la idea era levantarla en el momento en el que pasaba el Papa. Cuando levantamos la bandera, la misma gente empezó a llamar a la policía. Vino un policía gordo, todo colorado. Yo hice el ademán de agarrar mi bolso, y él creyó que yo iba a volver a levantar la bandera. Me prendió, no me soltó más. También la prendieron a Lilian Etchegoy”, rememora lo ocurrido en aquella tarde, cuando una buena parte de la sociedad no veía con buenos ojos la denuncia sobre desaparecidos. “Había dos compañeros, Héctor “Chinche” Medina y Miguel Fontán, que recién salían de la cárcel, así que cuando nos llevaban estábamos contentas de que nos hubieran agarrado a nosotras y no a ellos. Cuando el tipo nos llevaba, la gente gritaba ‘Brujas, quémenlas’.” La estadía en la comisaría de Palermo no fue muy larga, pero tuvo otro episodio que hoy Graciela recuerda entre risas. “En la comisaría nos pusieron a las dos con otra chica, que nos preguntó por qué estábamos ahí. Cuando le contamos, nos decía: ‘Eso no hay que hacerlo, desprestigia a la Argentina’. Entonces le preguntamos por qué estaba ella. ‘A mí me trajeron porque me subí al caballo de una estatua para ver al Papa’, nos contestó”, y todavía se ríe. Esa misma noche las liberaron. Volvió a Rosario y, al llegar, continuaba el miedo. “Miré bien todos los placares, puse trabas, muebles contra las puertas para que nadie pudiera entrar”, recuerda ahora. Sus compañeros creyeron que nunca más participaría de actividades, pero luego se convirtió en parte de ese grupo que armó la causa, entonces llamada Feced, por el comandante de Gendarmería que fuera interventor de la policía rosarina desde 1976 y que se solazaba en las torturas a detenidos y las amenazas a familiares de desaparecidos o detenidos. Por ejemplo, a quienes iban a preguntar por sus parientes les mostraba fotos de cuerpos mutilados y les decía que eso podía pasarles a sus hijos. Feced murió oficialmente en 1986, en Formosa, pero una investigación del periodista Carlos del Frade demostró que en 1988 todavía estaba vivo. Después sí murió, y nunca fue juzgado.
Cuando la dictadura comenzaba a mostrar grietas cada vez más grandes, el equipo jurídico de Familiares y APDH empezó su trabajo contra reloj para juntar testimonios y pruebas, con visión de futuro. Otra abogada, Olga Cabrera Hansen, que había estado secuestrada en el Servicio de Informaciones, contó cómo empezaron a atar cabos. En el local recibían a los familiares, pero aún no sabían cuánto podían hacer. Un día llegaron las hermanas de Marisol Pérez, desaparecida del Servicio de Informaciones. Olga les preguntó si ella sufría del riñón. Las hermanas asintieron. De acuerdo con los relatos que había recogido en el sótano céntrico donde funcionaba el centro clandestino, les recomendó que hablaran con una compañera de cautiverio de Marisol, que la había visto con vida. Allí empezó el armado de un rompecabezas que llevó años. “Los testimonios se tomaban en una máquina de escribir, con copias carbónicas. Una copia quedaba en una caja fuerte, a nombre de Alicia. Había personas que no se querían llevar las copias de su testimonio a la casa porque los familiares no sabían que habían denunciado”, recordó Inés Cozzi, quien subrayó que “una copia de todo eso fue entregado a la Conadep cuando vino a Rosario”. Pero ellas tenían una postura crítica. “No estábamos de acuerdo con la Conadep, pedíamos la Bicameral”, subrayó. Eso no impidió que Delia formara parte de la Comisión, con toda su experiencia. Los casos documentados en aquella causa formaron parte del Juicio a las Juntas.
El trabajo excedía lo jurídico. “Había comisiones y el equipo de apoyo. La idea era instalar lo que había pasado en la sociedad, entonces empezamos a hacer actividades públicas. Ibamos a la puerta de los cines. Cuando se proyectó Missing fuimos con fotos de desaparecidos, en tamaño carta. El impacto que generaba en la gente no me lo voy a olvidar nunca”, relató Inés Cozzi. Ana Moro –todavía hoy, 35 años después, es idéntica a las fotos que conserva de su hermana– recuerda cómo la gente que salía del cine iba a abrazarla cuando veía la foto de Miriam. Las pancartas con fotos de desaparecidos que aún hoy se llevan a las marchas del 24 de marzo de Rosario son las que hicieron entonces.
“Todo el consenso social que se ve ahora, el conocimiento de lo ocurrido, fue también producto de lo que se instaló en la población, ésa es la memoria”, dice Inés. Y como la memoria está hecha de historias heroicas, algunas pequeñas, muchas desconocidas, estas mujeres forman parte de la construcción de aquella memoria, de la obstinación en conseguir justicia. Este es un suplemento de mujeres, pero en aquel grupo el equipo jurídico de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas y Gremiales, había dos hombres, jóvenes, dos sobrevivientes del Servicio de Informaciones. Uno de ellos, Eduardo “Tortuga” Nassini, murió en los ’90, con la angustia de la impunidad. El otro, José “El Gringo” Aloisio, sí estaba el 26 de marzo pasado para festejar una primera parte de la justicia.
La nota se convierte en un aluvión de anécdotas e intercambios. Las presentes parecen dialogar con las ausentes para recordar entre risas aquellos lazos que hacían soportables momentos durísimos. Alicia Lesgart cuenta que aún guarda el grabador Geloso donde registraron el testimonio de Esperanza Labrador. Ella tenía mucho para contar, y a cada rato le daban ganas de ir al baño. “Tengo grabada su meada”, se ríe Alicia y recuerda que Delia le dijo: “Llorá, Esperanza, llorá, así meás menos”. El tiempo pasa, y ellas podrían seguir durante horas recordando aquello. “No se puede resumir tanta vivencia en un ratito. Todas estas historias han repercutido en nuestras vidas”, dice Alicia. Para Ana Moro, la síntesis de aquellos años tiene que ver con Italo Calvino. “De toda esta historia, tan triste, a mí me queda la alegría de haber conocido a esta gente”, confiesa. Y todas asienten.
Fuente: Pagina 12
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   <title>Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos- Desaparecidos</title>
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      Montevideo, 14 de mayo de 2012.
 
 
 
Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos tomó conocimiento de parte de la Orden de Operaciones 04/12, que se adjunta.
Vemos con profunda preocupación que el Comandante de la División de Ejército 1 Gral. Sergio De Oliveira, ordenó a la totalidad del personal (superior y subalterno), a concurrir al “Acto en homenaje a los cuatro soldados caídos el 18 de mayo de 1972”.
Dicha orden fue autorizada por el Sr. Ministro de Defensa Nacional Eleuterio Fernández Huidobro.
Esto constituye una injerencia indebida e inadmisible de las Fuerzas Armadas en la vida política de nuestro país.
Estamos viviendo una escalada en la cual se convoca a las Fuerzas Armadas a asumir funciones que no le son propias en un régimen democrático.
Circunstancia que conlleva a magnificar tanto la necesidad de su actuar como su imagen, sin un proceso de rectificación y depuración institucional.
Los exhortamos a tomar cabal conocimiento de la situación y generar una fuerte corriente de opinión que permita revertirla.
 
 
Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos
-- 
Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos
Tel: -598-2-9291625
Nicaragua 1332 apto. 205
Montevideo-Uruguay
www.familiaresdedesaparecidos.blogspot.com
Web: www.desaparecidos.org.uy
  
  
  
  
      
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   <title>El oficio de identificar </title>
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      La identificación de María Victoria Gazzano Bertos fue posible a partir del cruce de información de los archivos policiales y judiciales correspondientes a la instrucción que se realizó a raíz de la aparición de un cadáver NN. En esos documentos constaban las huellas dactilares de la estudiante paranaense y otros elementos sobre las circunstancias en que había sido hallado el cuerpo, a un costado de la autopista Rosario-Santa Fe. A partir del relevamiento y análisis de esa información, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizó la exhumación de los restos del cementerio municipal de Pueblo Andino, una localidad ubicada a 55 kilómetros de Rosario, y tras cotejar con las muestras de sangre donadas por su familia confirmó la identidad. 

      Hombres de hierro 

Ester Brafa recuerda un hecho que muestra esa avidez de conocimiento permanente: “Un día María Victoria apareció con un long-play y me dijo: ‘Escuchá a este tipo, es genial’. Era Hombres de hierro, de León Gieco; y esa canción fue parte de una de las obras de teatro, en una escena donde una diapositiva, con unas líneas blancas, proyectaba la idea de unos barrotes y detrás dos chicas hacían trabajos de movimiento corporal tratando de zafarse”. Así era ella.
Juan Cruz Varela


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   <title>Identificaron los restos de una estudiante paranaense</title>
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   <published>2012-05-16T22:40:58Z</published>
   <updated>2012-05-16T22:44:47Z</updated>
   
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      María Victoria Gazzano Bertos había sido inhumada como NN en un pueblo del interior santafesino. Los restos fueron recuperados por el Equipo Argentino de Antropología Forense y serán restituidos a sus familiares. La joven era bisnieta de José Gazzano y tenía 21 años cuando fue asesinada, presuntamente, por la Policía de Santa Fe.

Amaneció gris ese 15 de septiembre en Pueblo Andino. No era uno de esos días en los que el invierno jugaba a ser primavera. El clima estaba enrarecido en ese poblado tranquilo de calles enripiadas y árboles frondosos al que solía escaparse algún que otro rosarino, caña en mano, en búsqueda de carpas, patíes, moncholos, surubíes y codiciados dorados que habitaban el río Carcarañá. 
El millar de habitantes todavía no alcanzaba a digerir el triste final de esa chica joven que unos días antes huyera de su casa y había encontrado la muerte en forma violenta a pocos kilómetros del ingreso al pueblo, a la vera de la autopista Rosario-Santa Fe, cuando la muchachita se apareció como un fantasma que no volvía de ninguna muerte sino arrepentida a su casa. ¿Pero entonces quién estaba en el cajón de muerto? Atónitos y sin respuestas, los andinenses la sepultaron como NN. 
      María Victoria Gazzano Bertos había sido marcada el día anterior desde un Ford Falcon mientras caminaba a pocas cuadras de su casa en Rosario. El sol del mediodía calentaba la acera, ella llegó a la esquina, miró hacia los costados y tal vez alcanzó a ver a quien la señalaba, pero no alcanzó a reaccionar porque un grupo de hombres vestidos de civil se le abalanzaron y la empujaron dentro del tenebroso auto verde. 
Mientras Pueblo Andino velaba a la jovencita rebelde, a las 5 de la mañana del día siguiente, un grupo de uniformados que se presentaron como “de la policía” irrumpieron en la casa familiar, enfrente del Parque Gazzano, en Paraná, y se llevaron a su padre y su hermano. Estuvieron un rato revolviendo la casa. La dieron vuelta. Al mediodía, cuando ya no estaban, una voz en el teléfono le advirtió a la madre de María Victoria lo que había pasado en Rosario, sin saber que para esa hora ella ya estaba muerta. 

De familia. María Victoria tenía 21 años cuando fue secuestrada el 14 de septiembre de 1976. Vivía con cuatro compañeras de la Facultad de Arquitectura en una casa que le habían comprado sus padres. No hay registro de su paso por ningún centro clandestino de detención, aunque es posible que hubiera sido trasladada al Servicio de Informaciones, la siniestra casa de torturas que dirigía la Policía santafesina. 
Había nacido en Paraná el 26 de agosto de 1955 y era la mayor de dos hijos de José Alejandro Gazzano y Lidia Argentina Bertos. Su padre era uno de los 29 nietos del fundador del parque que lleva su apellido y uno de los preferidos de aquel italiano que llegó cargado de sueños, vivió 96 años, formó familia, un barrio, un parque y mantuvo siempre vivo el espíritu de niño. Heredó de él algo más que esos rasgos de mujer alta, de contextura grande, regordeta, piel blanquísima, cara redonda, frente amplia, grandes ojos pícaros ávidos de mundo, sonrisa permanente y cabellos negros, lacios, largos. 
Sus compañeros la recuerdan como una joven de bajo perfil, tremendamente estudiosa, lúcida, inquieta, servicial y con afanosos deseos de conocimiento, a través de las más diversas lecturas que atravesaban los libros de política, pero también de literatura y filosofía. Eso también lo habrá heredado del viejo Gazzano. 
La distinguía su risa, de una picardía casi infantil. “Se reía como se ríen los niños”, recuerda la psicóloga Adriana Beades, que compartió con ella un taller de teatro en los últimos años del colegio secundario en el Instituto Cristo Redentor. 

De bajo perfil. El paso por la secundaria le abrió una gran inquietud por conocer el mundo, por entenderlo y por cambiarlo. Eran tiempos de gran efervescencia política y social y los jóvenes estaban muy influidos por los cambios propuestos por el Concilio Vaticano II, con la Teología de la Liberación, y la irrupción del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Eso también se reflejó en una serie de actividades extracurriculares de las que participaba con compañeros de otras escuelas católicas. 
Ester Brafa era entonces catequista en el Instituto Cristo Redentor y en el Colegio La Salle. A partir de sus inquietudes artísticas conformó un taller de teatro y expresión corporal con un grupo mixto de alrededor de veinte alumnos. “En aquel momento trabajábamos todo de manera intuitiva, pero con un formato y un sustento ideológico, que era esta cuestión de que el arte no es solo una forma de expresión sino que constituye también una manera de conocimiento”, contó a EL DIARIO. 
El de 1973 fue el año más activo para ese grupo porque presentó dos obras de teatro de creación colectiva: en la primera mitad del año, una que se llamó Latinoamérica, quién eres; y en la segunda parte, Navidad según hoy. “María Victoria tenía un perfil muy bajo y no quería estar arriba del escenario, pero sin ella no se hubiera podido hacer nada, porque manejaba el sonido y las filminas (diapositivas) que proyectábamos en cada obra; era de las que estaba donde había que estar, de esas personas que no aparecen pero sin las cuales nada funciona”, la recuerda Brafa. “Ella no aparecía, estaba escondida, pero le daba sustento a lo que hacíamos”, se emociona. 
Beades, por su parte, acotó que “la obra de teatro fue una experiencia muy linda, en la que se proponía un análisis del momento histórico que vivíamos en América Latina, con una posición muy crítica de ese tiempo y las cosas que siempre sacuden a los jóvenes, delatando la indiferencia y la hipocresía del mundo. Eso era lo que transmitíamos”. 
La psicóloga remarcó que ese tipo de actividades extracurriculares “marcaron a toda una generación” y apuntó que “eran años de mucha discusión en el país, todos nos sentíamos muy involucrados en pensar, sentir y debatir sobre lo que estaba pasando; y además teníamos las ansias de transformación que siempre tienen los jóvenes”. 
María Victoria era parte de esa generación. Las influencias de su formación religiosa y las inquietudes por los conflictos sociales terminaron marcando sus rasgos de personalidad: inquieta, lúcida, ávida de conocer y ayudar. 

Viernes 9 de Diciembre de 2011  El Diario de Paraná.-
 

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   <title>Fresneda prometió una &quot;nueva agenda&quot; sobre los postergados</title>
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   <published>2012-05-16T22:36:52Z</published>
   <updated>2012-05-16T22:40:37Z</updated>
   
   <summary>El dirigente cordobés asumió en la secretaría nacional. Presencia de organismos. Un trasvasamiento generacional, de significación política. Así cabe entender la designación por la Presidenta del cordobés Juan Martín Fresneda, de 37 años, al frente de la Secretaría de Derechos...</summary>
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      El dirigente cordobés asumió en la secretaría nacional. Presencia de organismos.
Un trasvasamiento generacional, de significación política. Así cabe entender la designación por la Presidenta del cordobés Juan Martín Fresneda, de 37 años, al frente de la Secretaría de Derechos Humanos, en el lugar que desde su creación en 2003, hasta su muerte el mes pasado, ocupó Eduardo Luis Duhalde.
Ayer mismo, horas después de la publicación en el Boletín Oficial del decreto 725 que lo designó, Fresneda juró “por la Patria” ante Julio Alak, titular de Justicia, del que depende la secretaría. Sucedió en el auditorio Emilio Mignone de la planta baja de la Secretaría, desbordado de público hasta la calzada de la calle 25 de Mayo de la city porteña, con numerosa -y jubilosa- presencia de cordobeses.
Si bien el hecho político sobresaliente estuvo dado por la elección presidencial de Fresneda, “El Ñato”, como lo llaman, aportó lo propio. Durante su discurso, y como parte de “la sintonía fina” postulada por la jefa del Estado, convocó a elaborar “una nueva agenda hacia el futuro” sobre los derechos humanos, que esbozó en general: “Seguir impulsando los derechos de los argentinos con necesidades… Responsabilidad hacia los sectores humildes postergados”. También cuando, a partir del llamado presidencial de “ir por más”, definió la actual como una “etapa fundamentalmente cultural: la agenda exige resolver otros conflictos de derechos humanos”.
      Qué golazo, qué golazo/ llegaron a la Secre/ los hijos del Cordobazo” y “Vení Menéndez/vení y mirá/ los subversivos/cada día, somos más”, saludaron la asunción desde la platea grupos de jóvenes de La Jauretche a la que Fresneda pertenece y de Hijos de detenidos-desaparecidos, de la que fue cofundador en Córdoba, además de querellante en varios de los juicios por crímenes cometidos por el terrorismo de Estado en Córdoba.
Discurso. En su discurso, el flamante secretario de Derechos Humanos, hasta el lunes a cargo de la Anses en Córdoba, también asumió su compromiso con el pedido de la Presidenta de dar “una vuelta de página” a las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura para cuando finalice su mandato. “Será con memoria, verdad y justicia, no con renuncia, ni olvido ni impunidad”, dijo.
Planteó también la “tarea a concluir” de localizar los restos de los detenidos-desaparecidos, “sin lo cual difícilmente puede haber paz”. Y lanzó, por fin, un llamado por la aparición de su “hermano o hermana, en manos de quienes asesinaron a mis padres”. Al momento de la detención-desaparición de sus padres Tomás y María de las Mercedes Argañaraz, en Mar del Plata, en julio de 1977, su madre estaba en el quinto mes de embarazo de su tercer hijo. Su abuela, Otilia Argañaraz, presente, recibió su reconocimiento, y el más emotivo de todos los saludos del público.
La designación de Fresneda contó con un fuerte consenso de todas las organizaciones de derechos humanos, a juzgar por las asistencias. Dijeron presente Abuelas y Madres, éstas en sus dos sectores; Familiares de Detenidos-Desaparecidos por Razones Políticas; la Asamblea Permanente y el Centro de Estudios Legales y Sociales, entre otras. Las presidentas cordobesas de Abuelas, Susana Torres, y de Familiares, Emilia D’Ambra, compartieron lugares con la cantante Teresa Parodi, mientras en el estrado también estuvieron el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, y el diputado camporista Juan Cabandié, entre otros.
DD.HH. y política
 
Representación. Martín Fresneda es abogado de la agrupación Hijos Córdoba y, como tal, fue querellante en los juicios que se ventilaron en Córdoba contra represores de la dictadura.
Víctima. Es hijo de padres desaparecidos durante la dictadura.
Política. Además de su tarea en organismos de derechos humanos, Fresneda es el principal referente en Córdoba de la agrupación kirchnerista La Jauretche. En las pasadas elecciones, fue en el quinto lugar como candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria. No entró. Estaba hasta ahora al frente de la delegación local de la Anses.
Hijos filial Córdoba y Abuelas celebraron la designación de Fresneda

Abuelas de Plaza de Mayo resaltaron que es un joven criado “en la lucha por los derechos humanos” y que eso garantiza el avance de las garantías sociales.

 
 
Las Abuelas de Plaza de Mayo celebraron hoy el nombramiento de Martín Fresneda como secretario de Derechos Humanos de la Nación.
Fresneda es nieto de Otilia Algañaraz, &quot;una de las Abuelas históricas de la institución, a quien hoy recordamos con especial orgullo y cariño&quot;, escribieron en un comunicado.
Desde la fundación remarcaron que &quot;además de ser uno de los fundadores de H.I.J.O.S. de Córdoba, Martín, junto a su hermano Ramiro, busca incansablemente a su otro hermano o hermana, nacido cuando su madre se encontraba secuestrada por el terrorismo de Estado&quot;.
Respecto de la abuela del flamante funcionario, señalaron que &quot;luchó hasta sus últimos días para conseguir justicia por sus hijos y conocer el paradero de su nieto o nieta nacido en cautiverio&quot;, durante la última dictadura militar (ver Martín Fresneda asumió como nuevo secretario de DDHH de la Nación).
&quot;Las Abuelas creemos que la designación de Martín, un joven criado en la lucha por los derechos humanos, garantizará el avance de las garantías sociales para todos los argentinos y argentinas&quot;, concluye el comunicado.
Qué dijo Hijos. Tras conocida la noticia de la asunción de Fresneda, Hijos filial Córdoba expresó a través de un comunicado que siente &quot;por estos días la emoción de acompañar a uno de los miembros cofundadores de esta organización en su nombramiento en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación&quot;.
&quot;Con este cargo, el Gobierno reconoce en la figura de nuestro compañero la experiencia y la historia de una generación que supo rescatar desde el horror las banderas de lucha de sus padres (...)&quot;.
&quot;Por su vasta trayectoria en materia de derechos humanos, su coherencia en cada una de las luchas que emprendió y por su importante aporte como dirigente de la militancia joven, Martín representa el recambio generacional con compromiso, el desafío de la renovación, la juventud que retorna contundentemente a la participación política&quot;, indicó la agrupación.
Fuente: La Voz del Interior
 

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   <title>Martín Fresneda ocupa el cargo vacante tras la muerte de Eduardo Luis Duhalde</title>
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   <published>2012-05-16T22:31:42Z</published>
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      Asumió el nuevo secretario de DD HH

El referente de HIJOS Córdoba juró acompañado por representantes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. La prioridad de su gestión, dijo, serán “aquellos argentinos que siguen padeciendo el frío de la impunidad”.Acá estamos Néstor querido, con el coraje y la fuerza de los 30 mil”, dijo con voz firme Martín Fresneda al asumir ayer por la tarde como titular de la Secretaría de Derechos Humanos en remplazo del fallecido Eduardo Luis Duhalde. Rodeado por los organismos de Derechos Humanos, el militante de HIJOS adelantó que va a hacer “lo imposible” como le pidió la presidenta Cristina Fernández al comunicarle la noticia de su nombramiento. 
“Estamos orgullosos de quienes conducen los destinos de esta patria y nos invitan a un trasvasamiento generacional real, no como en otros tiempos en el que hubo jóvenes que fueron el maquillaje del futuro”, manifestó Fresneda, quien aludió así a la corta edad con la que asume el cargo (37 años). 
      El flamante funcionario dio su primer discurso en el Salón Emilio Mignone luego de que el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, lo pusiera en funciones y destacara la designación de un “joven brillante y valiente, que sufrió en carne propia las atrocidades de la dictadura pero convirtió el dolor en lucha y militancia”. 
Frente a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y sus compañeros de la agrupación HIJOS, Fresneda se refirió en primer lugar al desafío que tendrá en su gestión para “dar vuelta una página de esta historia con más memoria, verdad y justicia, y no con reconciliaciones, ni olvidos ni impunidad”.
Señaló que serán su prioridad “aquellos argentinos que están pasando necesidades, que siguen padeciendo el frío de la impunidad”, y señaló que los Derechos Humanos “son la matriz filosófica y política que debe ser transversal a todas las agencias y organismos del Estado”.
En otro tramo de su discurso, el flamante secretario también se refirió a su historia personal. Recordó a sus padres, Tomás Fresneda y María de las Mercedes Argañaraz como “dos luchadores sociales y populares”, y destacó que todavía continúan desaparecidos: “Se los llevó este país a algún lado al cual todavía los hijos no podemos tener el derecho de saber dónde es, para recuperarlos de esa desaparición.” 
Sus padres fueron secuestrados en Mar del Plata durante la denominada Noche de las Corbatas, en julio de 1977. Tenían dos hijos pequeños, Martín y su hermano Ramiro, y su madre tenía un avanzado embarazo, que habría llegado a término en el centro clandestino de detención La Cueva.  
Al hablar en su asunción, Fresnedas destacó que encontrar a los desaparecidos es otra de las tareas que tendrá prioridad. “Esa es la tarea que debemos empezar a concluir porque le sigue doliendo al país. Para suspender los efectos de esa maldita desaparición forzada”, destacó y para que las Abuelas y las Madres puedan despedir a sus hijos y nosotros a nuestros padres”, expresó.
Durante el acto junto a Fresneda estuvieron Alak, el ministro de Defensa, Arturo Puricelli; la defensora General, Stella Maris Martínez y el secretario de Justicia, Julián Álvarez, entre otros. 
Fuente: Tiempo Argentino

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   <title>Fuerza, Ñato</title>
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   <published>2012-05-16T22:29:42Z</published>
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      Derechos Humanos estuvo asociado desde el golpe de 1976 con la generación de los progenitores de las personas detenidas-desaparecidas, y sus emblemas fueron las Madres y las Abuelas. Recién en 1995, luego de la confesión del capitán Scilingo, que terminó para siempre con las versiones contrapuestas sobre lo sucedido, la generación de los hijos se mostró a la luz pública. Hasta entonces vivían aislados y escondidos, como si no fueran víctimas sino culpables de algo. Criados con la consigna del silencio y el disimulo, cada uno sobrellevó como pudo su tragedia, en forma individual y en muchos casos sin conciencia de la historia de la que eran parte. El primer gobierno posdictatorial impulsó el juicio a los ex comandantes y eso bastará para asegurarle un sitial destacado en la historia argentina. Su objetivo no ostensible era poner a las Fuerzas Armadas a la defensiva para que no jaquearan a su gobierno como hicieron con todos los anteriores, y el declamado, establecer una cultura de la juridicidad, que descartara el recurso a la violencia. Pero nunca tuvo un solo gesto de reconocimiento a las víctimas de la barbarie que ellos desataron, lo cual prolongó su estigmatización y el aislamiento de sus hijos.
      Al confirmar desde la propia experiencia aquello que las víctimas venían denunciando, Scilingo les permitió liberarse de esa cárcel virtual en la que seguían enclaustrados. Por entonces eran pibes que en pocos casos llegaban a los veinte años. Hoy se aproximan a los cuarenta y con Martín Fresneda ocupan desde ayer la Secretaría Federal de Derechos Humanos. Los padres de Martín Fresneda y de su hermano Ramiro, Tomás y María de las Mercedes Argañaraz, fueron secuestrados hace 35 años en Mar del Plata y no volvió a saberse de ellos ni del bebé que ella gestaba desde hacía cinco meses. Inmune a las presiones de la línea burocrática de la secretaría, Cristina eligió a Fresneda, abogado en las causas por los crímenes cometidos en Córdoba bajo el mando del ex general Luciano Menéndez. Lo hizo como una más de las señas que viene emitiendo desde su reelección a favor del tan saludable recambio generacional. Pero, además, Fresneda anunció que entre las prioridades de su gestión estará acelerar el proceso de búsqueda e identificación de los restos de los detenidos-desaparecidos, una tarea que iniciaron en soledad hace dos décadas el camarista Horacio Cattani y el Equipo Argentino de Antropología Forense y que ahora recibirá el respaldo del Poder Ejecutivo. También se hará cargo de otro tipo de violaciones a los derechos humanos que ocurren en democracia, no por voluntad de un gobierno como en tiempos del Estado terrorista, pero sí gracias a un activismo insuficiente de su parte para impedirlas. La puesta al día de una agenda fundamental para la sociedad argentina y para el propio gobierno nacional no podría tener mejor intérprete que el Ñato Fresneda. No estará solo en el esfuerzo para que los derechos humanos además de pasado tengan presente y futuro.
Fuente: Pagina 12

Por Horacio Verbitsky
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   <title>Asumio Martin Fresneda en la Secretaria de DH: Por los derechos del pasado y del futuro</title>
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   <published>2012-05-16T22:25:13Z</published>
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      ASUMIO EL ABOGADO MARTIN FRESNEDA EN LA SECRETARIA DE DERECHOS HUMANOS
Por los derechos del pasado y del futuro

Miembro fundador de HIJOS Córdoba y ex delegado de la Anses en esa provincia, el nuevo funcionario definió que trabajará por “más memoria, verdad y justicia” y también en una agenda vinculada con la inclusión social.
“Qué golazo, qué golazo, en la secretaría, los hijos del Cordobazo.” El canto se compuso en el auditorio Emilio Mignone de la Secretaría de Derechos Humanos un rato antes de la asunción de Martín “Ñato” Fresneda en el cargo. Y se escuchó fuerte mientras se esperaba que el ministro de Justicia, Julio Alak, le tomara juramento. Cumplido el ritual, Fresneda tomó la palabra. De su discurso se puede deducir qué impronta quiere darle a su gestión. Habló de “dar vuelta la página con más memoria, verdad y justicia y no con reconciliación e impunidad”, dijo que “esta etapa nos exige nuevos desafíos en materia de derechos humanos” y, en esa línea, definió “una agenda para el futuro, pensada para los que todavía están postergados, que nos permita seguir profundizando el camino de la inclusión y la justicia social”.
      Varios cánticos sirvieron como bienvenida al cargo para el hijo de desaparecidos, fundador de HIJOS Córdoba y abogado de causas sobre el terrorismo de Estado. Fue coreado con entusiasmo: “Vení Menéndez, vení mirá, Martín Fresneda en el gobierno nacional” o su segunda versión, que termina “los subversivos cada día somos más”. La voz cantante la llevaban los HIJOS cordobeses, que viajaron para acompañar a Fresneda. Pero el auditorio estaba repleto. Fue una ceremonia con el espíritu del “no nos han vencido”, con el que termina otra canción.
En el escenario, junto a la bandera argentina, un afiche de HIJOS y un cartel de la Jauretche, la agrupación juvenil del kirchnerismo cordobés, resumían la identidad política de Fresneda, quien hasta anteayer era delegado de la Anses en la provincia que lo adoptó.
Después de jurar, el nuevo secretario se acercó al micrófono y se emocionó antes de empezar a hablar, mientras escuchaba “se siente, se siente, Otilia está presente”. Otilia Argañaraz, abuela de Fresneda, fue dirigente de Abuelas de Plaza de Mayo hasta su muerte.
Fresneda comenzó agradeciendo a la Presidenta y recordó a Néstor Kirchner. Contó que se había reunido con Cristina Kirchner y que, en ese encuentro, él se había comprometido a “hacer todo lo posible”... “No, vas a hacer lo imposible”, le retrucó CFK.
El flamante funcionario recordó y homenajeó a su antecesor en el cargo, el fallecido Eduardo Luis Duhalde, y marcó dos directrices. Una vinculada con las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar y otra relacionada con una “nueva agenda ligada al futuro, para seguir incluyendo a los que están pasando necesidades, a los que todavía padecen el frío de la impunidad, para hacer este soñado país para todos”.
Sobre el terrorismo de Estado, habló de su historia personal, que es también la historia del país. “Soy el orgulloso hijo de Tomás Fresneda y María de las Mercedes Argañaraz”, marcó. Sus padres fueron secuestrados en julio de 1977 en Mar del Plata, durante la llamada Noche de las Corbatas, como se conoce a la desaparición de un grupo de abogados laboralistas. Su mamá estaba embarazada de cinco meses, por lo que él sigue buscando a un hermano o una hermana. “Lo vamos a encontrar, Martín”, le gritó Pablo Díaz, sobreviviente de la Noche de los Lápices desde su asiento.
Fresneda, entonces, se refirió a la búsqueda de los nietos desaparecidos y también hizo hincapié en la política de identificación de los restos de las víctimas de la última dictadura. “El Equipo Argentino de Antropología Forense hace una maravillosa tarea de recuperar esas almas para que las Madres y las Abuelas puedan despedir a sus hijos y nosotros a nuestros padres”, dijo.
Lo escuchaban las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo sentadas en las primeras filas. Luego, se mezclaban funcionarios y miembros de otros muchos organismos de derechos humanos. Horacio Verbitsky encabezaba una delegación del CELS, estaba Hugo Cañón, de la Comisión Provincial por la Memoria; Lita Boitano, de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, y Luis Fonderbrider, del Equipo Argentino de Antropología Forense. El abogado Rodolfo Yanzón, el fiscal Félix Crous, Claudia Carlotto, de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad; Eduardo Jozami, director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, y los subsecretarios de derechos humanos Luis Alén y Marita Pérceval. Estaban algunos dirigentes de La Cámpora, como los diputados Eduardo Wado De Pedro y Horacio Pietragalla, el legislador Juan Cabandié y el secretario de Justicia Julián Alvarez. Los diputados Remo Carlotto y Diana Conti y muchos integrantes de HIJOS. Además de Alak, también participaron el ministro de Defensa, Arturo Puricelli y la Defensora General de la Nación, Stella Maris Martínez.
Antes de los saludos y abrazos, Fresneda señaló que trabajará con quienes están colaborando desde la gestión anterior, que las transformaciones se hacen “entre todos” y resumió: “Fui uno de los tantos chicos que criados en los locales de los organismos de derechos humanos. Esa es mi lucha. Pero también siento que debemos ir por más”.

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   <title>Legislatura Aportes para el abordaje legislativo de temas referidos a memoria y terrorismo de estado</title>
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   <published>2012-05-16T22:23:20Z</published>
   <updated>2012-05-16T22:24:50Z</updated>
   
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      Jujuy – Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de Jujuy junto a miembros de HIJOS y ex presas políticas fueron recibidas recientemente en el parlamento provincial, en la Comisión de Legislación General que preside la diputada Patricia Arach.

Los legisladores presentes dialogaron en la oportunidad con Inés Peña y Marta Alcoba, presidenta y vicepresidenta respectivamente de Madres y familiares, Mariana Alvarez García, hija del detenido desaparecido Julio Alvarez García, Juan Mecchia de la Asociación Jujeña de ex Presos Políticos, Hilda Delgado y Nora Ferrerya, ex presas políticas y María Inés Zigarán y Belén Romero integrantes del equipo de apoyo a los juicios por delitos de lesa humanidad.
En ese marco las representantes de los organismos de derechos humanos efectuaron aportes referidos a la creación de la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura. Al respecto solicitaron que se incorpore a la resolución de creación de dicha Comisión como campo específico de abordaje las cuestiones referidas a memoria y terrorismo de estado y se establezcan mecanismos de consulta con las organizaciones de DD.HH.
      Los organismos fundamentaron la necesidad de que ese campo se encuentre particularmente establecido, como una medida de justicia transicional que importa la visibilización de una problemática que requiere normas específicas para avanzar en el abordaje del impacto del terrorismo de estado, el fortalecimiento de la democracia y los derechos humanos.
La construcción de la memoria social en torno a la experiencia dictatorial, la preservación de sitios donde transcurrieron los sucesos de la dictadura y la creación de un organismo para la gestión de las políticas de memoria, fueron los ejes del encuentro.
Anticiparon los organismos que una vez que se constituya la Comisión de Derechos Humanos concurrirán ese ámbito a los efectos de avanzar en una ley para identificar los centros clandestinos de detención y crear una Comisión Provincial por la Memoria.
Fuente: http://www.ellibertario.com
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   <title>Formosa: Destacan avances en la busqueda de desaparecidos </title>
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   <published>2012-05-16T22:17:39Z</published>
   <updated>2012-05-16T22:23:00Z</updated>
   
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      Durante la dictadura militar - 14-05-2012 
Caraballo destacó avances en la búsqueda de desaparecidos



Luego de haberse realizado por orden de la justicia federal local, el allanamiento de las estancias Monteagudo y San Miguel, en búsqueda de los restos de desaparecidos durante la dictadura militar, el abogado del foro local, Williams Dardo Caraballo, señaló la gran expectativa que surge luego de esta inspección. 

Expuso el abogado defensor de los derechos humanos, que &quot;ya se ha delimitado la zona donde, gracias a técnicas de búsqueda como el &quot;Google Earth&quot; y otras medidas periciales que tiene que ver con la morfología del suelo, como los radares; tenemos la posibilidad de ir indagando y corroborando las características del lugar para determinar si hubo alguna excavación o remoción de tierras y a partir de ese indicio buscar restos óseos&quot;.

      Caraballo se refirió también a la importancia del avance en estos métodos de búsqueda mediante radares, así como sus aportes a la actividad judicial para el esclareciendo en este tipo de investigaciones.

En cuanto a las acciones locales a fin de lograr el esclarecimiento de la desaparición de personas en el proceso militar, dijo que &quot;nuestra provincia nunca se mantuvo ajena a estos hechos y que cuando se instaló desde el gobierno nacional y los distintos gobiernos provinciales la política de no perder la memoria, ante estas aberraciones, como una medida filosófica, hubo una fuerte adhesión desde el estado formoseño, donde siempre se valoró la política de los derechos humanos de la memoria, la justicia y la verdad&quot;. 

&quot;Con el avance de esta investigación está claro que Formosa aporta y seguirá aportando los datos que sean necesarios para que esta historia nunca más se vuelva a repetir&quot;, concluyó Caraballo.
Fuente:http://diariopinion.com.ar
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   <title>Repudian la actitud de un imputado</title>
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   <published>2012-05-16T22:15:59Z</published>
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      Publicado el 16/05/2012 - El abogado querellante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Héctor Carabajal, repudió la actitud del ex policía Juan Bustamante, imputado en la Megacausa, por haber intentado un careo o realizar preguntas a través de su abogado a una de las víctimas. 
Carabajal expresó a EL LIBERAL que “no se puede poner al testigo víctima en situación de revictimización o de revivir un trauma en el sentido de que aquel que lo torturó y violó su dignidad, aquel que cometió los crímenes más atroces contra la víctima, tenga la oportunidad de preguntarle directamente o a través de su abogado en un careo; esto ha sido rechazado en todos los tribunales del país”. 
Desde la Secretaría de Derechos Humanos, dijo Carabajal: “Siempre nos vamos a oponer a los careos en el sentido de que ‘es imposible en estos casos particulares de juicios de lesa humanidad, en los cuales la principal prueba por la particularidad con que fue llevada la represión, son los testigos víctimas”.
 
 
Fuente: El Liberal

      
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   <title>Conmovedora historia de amor de pareja que sobrevivió al horror</title>
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   <published>2012-05-16T22:13:00Z</published>
   <updated>2012-05-16T22:15:40Z</updated>
   
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      SARA PONCE Y MIGUEL ÁNGEL CAVALLÍN
Ponce y Cavallín se exiliaron en EE.UU, huyendo de la represión y donde contrajeron matrimonio y formaron su familia. Sara Alicia Ponce y Miguel Angel Cavallín tienen una historia de amor que lleva ya casi 40 años y que pudo sobreponerse al horror de la represión que sufrieron ambos por ser seres pensantes y tener inquietudes políticas y sociales, en una época dura. 
Ambos fueron detenidos, acusados falsamente de militar en la guerrilla (ella) y en un partido de izquierda (él), el 11 de junio del 75. Ese día, por la mañana, Cavallín fue informado por la familia de su entonces novia -con quien planeaba casarse en agosto de ese año- que ella había sido secuestrada por gente de la DIP. Desesperado, buscó información para dar con ella. A la tarde, él fue detenido por la misma gente y llevado al DIP donde estaba su novia. 
En medio del encierro y la locura del terror, él tuvo una dramática visión, cuando observó a su novia en el patio del DIP, amenazada por un policía que le apoyaba una pistola en la cabeza. Ya en prisión los dos, se intercambiaban cartas de amor cifradas, incluso con poemas, a través de sus madres. Cuando fueron liberados, en abril del 80, coincidió que ambos fueran exiliados en la misma ciudad de Estados Unidos, Oklahoma donde construyeron su familia.
 
      
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   <title>Víctimas denuncian que Azar Curi &quot;armaba las causas&quot; y luego los torturaba en el DIP</title>
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   <published>2012-05-16T22:10:11Z</published>
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      Testigos revelaron en sus declaraciones que el represor y sus colaboradores se encargaban de armar los escritos en los que los detenidos reconocían delitos de subversión.
Ponce contó que en su caso, Azar Curi le imputaba que era jefa de una célula guerrillera a pesar de que la joven reiteraba su inocencia.
Sobrevivientes del terrorismo de Estado denunciaron que Musa Azar Curi “armaba las causas” y que luego los torturaba en el Departamento de Informaciones Policiales para que firmen los escritos que preparaba él junto con sus colaboradores, reconociendo delitos de subversión. 
Así lo señalaron en sus testimonios Sara Alicia Ponce y Miguel Cavallín, quienes fueron secuestrados en su juventud por los hombres a cargo de Azar Curi, en junio del 75 y que luego se exiliaron en EE.UU., a fines de los 80, huyendo de la represión y donde contrajeron matrimonio y formaron su familia. 
Sus testimonios abrieron la cuarta jornada del juicio de la Megacausa de Derechos Humanos, en el que se busca develar 44 casos de secuestros, torturas y homicidios seguidos de desaparición, cometidos antes y después de la dictadura en la provincia. 
      Ponce contó que en su caso, Azar Curi le imputaba que era jefa de una célula guerrillera a pesar de que ella reiteraba su inocencia en cada oportunidad que tuvo de declarar. 
Al relatar su calvario a manos de los represores, dijo que durante su cautiverio en Santiago, pasó por el DIP, donde estuvo horas a oscuras y mirando una pared, y que luego el fallecido policía Noli García, la tuvo 5 horas apuntándole la cabeza con una pistola, bajo la amenaza de que “si me dormía me mataba”. Contó que tras pasar por la Cárcel de Mujeres, fue trasladada al Penal de Devoto, desde donde fue liberada en el año 80 tras ser condenada por actividades subversivas. 
Como particularidades, contó que en el DIP estaba custodiada por un perro, que ante cualquier movimiento gruñía y amenazaba con atacarla. “Estados Unidos fue condenado por custodiar a presos iraquíes con perros, se ve que Musa estaba adelantadísimo en los métodos de tortura”, dijo Ponce. Además recordó que Marta Cejas, a quien se la señalaba como pareja del represor, era la encargada de manejar a las presas políticas en la Cárcel de Mujeres. 
Ponce y Cavallín recalcaron que las causas armadas, luego eran avaladas ilegalmente por los funcionarios judiciales federales de aquel entonces. “Ya estábamos condenados desde el día en que nos iban a buscar”, sostuvo Ponce. 
Estremecedor 
Durante la tarde, los testimonios más estremecedores estuvieron a cargo de Walter Bellido y Margarita Urtubey, a los que se sumaron los de la profesora de la Unse y la UBA, Inés Izaguirre; el ex policía, Miguel González y Hebe Juárez de Urtubuey, quien tuvo a su marido y su hija secuestrados. 
En su relato, Margarita Urtubey brindó detalles de los nueve meses en los que estuvo presa con datos escalofriantes. En ese marco, reveló que la hermana religiosa Aldina (recientemente fallecida) “tuvo que sufrir humillaciones y vejámenes” cuando iba a visitarla a la cárcel por parte de Hugo Badessich, quien se desempeñaba al frente del Servicio Penitenciario. 
Los dichos fueron confirmados por su madre, Juárez de Urtubey, quien expresó que la religiosa “soportó todas esas humillaciones porque era la única persona que podía conseguir saber cómo estaban nuestras hijas”. 
Por su parte, el doctor Walter Bellido narró las circunstancias en las que fue detenido en tres oportunidades por parte de personal del DIP. Durante su paso por el centro clandestino de detención, contó que lo que más lo impresionó fue “el estado lamentable de Mario Giribaldi (actualment
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