Entregadores al servicio de la maquinaria represiva
El ultra oficialista Osvaldo Cacho García y Roberto Alvarez, son dos conocidos “periodistas” que trabajaron para el Batallón 601. Revuelo en Canal 10 y en la UNT.
Lo que entre los trabajadores de prensa fue un rumor durante tres décadas, el pasado 18 de febrero tomó veracidad.
Una publicación de la revista veintitrés, reveló una lista de 4.300 agentes entre civiles y militares que prestaron servicio para el máximo organismo de Inteligencia durante la dictadura militar: el Batallón 601. En esa nómina, figuran al menos dos reconocidos “periodistas” tucumanos: Osvaldo Francisco García, apodado Cacho y Roberto Félix Alvarez, quien supo cobrar fama en la década del 90’, gracias a su programa Roberto con la gente, que se emitía en la señal de cable Aconquija Televisora Satelital.
Tanto García como Alvarez, fueron parte del personal civil de inteligencia que prestó servicios en el Destacamento de Inteligencia 142 entre 1976 y 1983.
Las investigaciones que permitieron la identificación del total del personal que desarrolló tareas para el Batallón 601, fueron realizadas por la Unidad de Investigación del Terrorismo de Estado, dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
“Señaladores”
Alvarez y García, como lo consigna la publicación porteña, actuaron como Personal Civil de Inteligencia (PCI), reclutados para infiltrarse en sindicatos, universidades, organizaciones políticas y sociales con el fin de recabar información. La denominación que recibieron por la función que cumplían era de Agentes de Reunión, con una remuneración equivalente al de un agente del Estado.
Si bien no se pudo consignar la totalidad de periodistas que aportaron información y apoyo logístico para el funcionamiento del aparato represivo (Alvarez y García no actuaron bajo un seudónimo) se cree que serían mucho más los trabajadores de prensa que cumplieron idénticas funciones que los periodistas anteriormente mencionados, y que además continuarían ejerciendo su profesión en diarios, canales de televisión y radios, tanto de Tucumán, como de otras provincias.
Atando cabos
A partir del conocimiento de la nómina de los archivos que fueron desclasificados recientemente por el Gobierno nacional, el periódico consultó a García para que dé a conocer su versión de los hechos. Sin embargo, el hasta ahora jefe de informativo de Canal 10, dijo desconocer este asunto. “No, no. No sé nada de eso. Debe ser una equivocación. La verdad no sé de qué me hablás”, comentó en tono titubeante.
Por estos días, la agrupación de Derechos Humanos Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (HIJOS), elevarían un pedido formal para que uno de estos agentes preste su testimonio en el juicio oral y público en el marco de la Megacausa de la ex Jefatura de Policía, contra seis represores: Antonio Domingo Bussi, Luciano Benjamín Menéndez, Alberto Cattáneo, Roberto Albornoz, y los hermanos Luis y Carlos De Cándido. En el banquillo de los acusados también estuvo sentado durante dos semanas Mario Zimmerman, que fue sobreseído luego de su fallecimiento el 4 de marzo pasado.
Precisamente en la reanudación del juicio (está prevista que sea el martes), se revivirá el caso del periodista Eduardo Ramos, quien desapareció el 1 de noviembre de 1976, época en la que se desempeñaba como periodista en Canal 10, medio en el que Cacho García se desempeña hace más de 39 años.
Cabe destacar que dos años antes de la desaparición de Ramos, se produjo el asesinato del capitán Humberto Viola (1 de diciembre de 1974), junto a su pequeña hija María Cristina. Tiempo después, García mantuvo una relación amorosa con la viuda del malogrado Capitán, María Cristina Picón.
Por la gente
Roberto Alvarez también fue un conocido por los tucumanos. El periodista ingresó a LV 7 como locutor a fines de los 70’.
Con la vuelta de la democracia en nuestro país, en el año 1983, Alvarez desembarcó en el Senado de la Nación para realizar tareas de prensa.
Ya en los 90’, cobró popularidad con su programa Roberto con la gente, en el que se dedicaba a recorrer barrios de San Miguel de Tucumán y otras localidades, cual político en campaña. De hecho, Alvarez hizo un intento por ocupar un cargo público y se presentó como candidato a legislador en las elecciones de 1999, pero el voto popular no lo acompañó.
Actualmente, Alvarez se desempeña como periodista de Noticias del Congreso Nacional, medio dedicado a informaciones sobre Parlamento.
Garcia tendría sus horas contadas en Canal 10
La noticia sobre la participación de Osvaldo García como agente de inteligencia durante la última dictadura militar, generó revuelo en Canal 10 y la Universidad Nacional de Tucumán.
Tan es así, que el pasado jueves, los directivos del canal mantuvieron un cónclave con el rector de la Casa de Estudios de Juan B Terán, para definir cuál será el futuro de García en la emisora.
Al parecer, los días del periodista como jefe del informativo estarían contados, debido a que su oscuro pasado hace insostenible su posición en la televisora.
Sin embargo, García no quedaría mal parado, ya que tendría un lugar en el nuevo Canal 12, proyecto que se cristalizaría a mediados de año (ver página 6). La estrecha relación que el informante mantiene con el gobernador, José Alperovich, juegan a favor de él, por lo que tendría trabajo seguro.
Renovación
Con la partida de García, Raúl Armisen, director de Canal 10, no estaría dispuesto a que la UNT le patee el tablero, por lo que el vacío que dejará Cacho, será ocupado por alguno de sus hombres de confianza que fueron nombrados desde que Alperovich tomó el canal por asalto. Incluso, Beatriz Rojkés de Alperovich estaría exigiendo que el Gobierno mantenga el control del canal, ya que sería uno de los medios que utilizaría para intentar llegar a ocupar el sillón de Lucas Córdoba en 2011. Por estos días, el rumor más fuerte, es que el titular del Poder Ejecutivo no estaría dispuesto a renovar por tercera vez su mandato como gobernador, por lo que en octubre del año que viene ocuparía la banca en el Senado que actualmente ocupa Sergio Mansilla. A pesar de haber despotricado en numerosas oportunidades contra la Justicia, Alperovich espera que el fallo sea en contra de la re reelección, para darle una salida decorosa a su renuncia a presentarse nuevamente como candidato a gobernador, cargo al que iba a postular al político que él inventó, Juan Manzur, pero que con el escándalo generado por el pago de $800.000 a una fundación de origen chileno, en el que está involucrado un funcionario de su riñón (Carlos Pena), sería una misión casi imposible que se convierta en el mandatario en 2011.
Fuente: El Periodico, Tucuman