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Humor: La risa como espacio crítico bajo la dictadura militar, 1978-1983

LA RISA CRÍTICA

La primer tapa de Hum®

“Hum®: La risa como espacio crítico bajo la dictadura militar, 1978-1983”, es una investigación de Mara Burkart, socióloga e investigadora del CONICET que ofrece un interesante análisis sobre la revista que hizo historia en el periodismo argentino, al convertirse en una publicación emblemática de la resistencia intelectual contra el gobierno de facto.

En su trabajo, Burkart analiza las caricaturas de las portadas de la revista ‘Humor Registrado’ (Hum®) desde 1978 hasta fines de 1983, verdaderas sátiras a los personajes públicos más importantes y reconocidos de esos años.

Las preguntas que guiaron su investigación fueron: ¿qué contenían esas tapas?, ¿qué poder tenían esas imágenes que ciertos sujetos consideraron que era necesario impedir que se hicieran públicas?, ¿qué hizo posible que la revista pueda proseguir su labor más allá de la censura?, ¿tiene alguna importancia particular que Hum® sea una revista de humor, y que las imágenes sean caricaturas?
http://www.periodismosocial.org.ar/notacompleta.cfm?id=3767
“El humor gráfico y las caricaturas muestran una gran complejidad –explica Burkart- que los hace atractivos e interesantes a la investigación… ¿Puede el humor en situaciones dictatoriales, sin libertad de expresión, donde el miedo es impuesto y donde el terror está permanentemente presente, ser un recurso de resistencia y de crítica?”

Su propia respuesta es que en el caso de la revista Hum®, “las tapas que sobresalen por las caricaturas, más que por los títulos que la acompañan, no fueron sólo producto de un contexto particular. Dichas caricaturas no pueden ser entendidas como un reflejo del contexto ni solamente por aquello que representan, sino que deben ser consideradas en sí mismas, a partir de los conflictos particulares que generaron y a través de los grupos sociales, culturales y políticos que dieron forma tras de sí”.

“Esa doble dimensión implicada en las imágenes de las tapas de la revista es la que nos permite reconstruir parte del significado que tuvo la revista para la cultura y la política de aquellos años”, agrega Burkart.

Críticas y disidencia en caricaturas

Según la investigadora, Hum® canalizó la crítica y la disidencia al Proceso de Reorganización Nacional impuesto desde 1976 en las caricaturas que ilustran cada tapa de la revista en esos años, las que dieron cuenta de parte del devenir político y económico del país, a la vez que se tomaron posición frente al mismo.

“El hecho de que sean caricaturas permitía a la revista ampararse en una concepción del humor como algo inofensivo y juguetón, pero a su vez, se reconocía el poder de las mismas. Este poder es el de desenmascarar a través del dibujo deformante a estos personajes envestidos de poder y autoridad”, subraya la investigadora.

Las caricaturas “fueron generando diversas reacciones por parte de los retratados y de quienes compartían los valores y objetivos de aquellos, como fue el intento de impedir la circulación de la revista, la censura y hasta el secuestro de la misma. Es decir, impedir que dichos dibujos se hagan públicos”, comenta Burkart.

“Pero, por el otro lado, -agrega- fue aglutinando a personas que no estaban de acuerdo con las políticas que el gobierno implementaba ni con los métodos de implementación. Estos últimos, los lectores de Hum®, se sintieron identificados en torno a esas caricaturas que creaban la posibilidad de reírse de estos dictadores a partir de ponerlos en ridículo y quitarles la aureola que el poder les confería. La revista se apoyó en ellos y fue cambiando su perfil y estrategia: de una defensiva a una cada vez más combativa”.

La socióloga concluye que sin embargo, “este poder cohesionante no generó un grupo homogéneo y compacto. Coincidentes en la crítica y la oposición a la dictadura, en la transición democrática y frente a la posibilidad de elegir un nuevo gobierno, un partido, un candidato y una posición política, se disgregaron entre las varias opciones. La revista Hum® asistió así a una pérdida de buena parte de sus lectores”.

El Mundial de Fútbol

Humor Registrado surgió en 1978, en medio de la euforia del Mundial de Fútbol: “Si el acontecimiento deportivo generó un consenso más activo y extendido del que las Fuerzas Armadas gozaron durante el golpe, también generó las posibilidades de cuestionamiento de la hegemonía y la dominación militar”, dice Burkart.

A lo largo de su indagación, puede verse cómo la revista fue incrementando su
tirada a lo largo de los años, “lo que le permitió fortalecer sus posturas críticas y opositoras, sin ser ajena a la censura, a las persecuciones e intimidaciones”. De allí el interés de Burkart en estudiar la revista Hum®, que “se fue convirtiendo en una manifestación de disidencia cultural al régimen militar a partir de nuclear a gran parte de la oposición cultural y posteriormente, política”.

Las imágenes de las tapas de la revista Hum® son caricaturas de los personajes públicos más importantes y reconocidos de esos años. En muchos casos, las tapas necesitaron ser explicadas en los editoriales: “Cabe destacar que esos editoriales están dirigidos a los militares y al círculo de censores que los rodean, y no a los lectores de Hum®. Estos últimos no necesitan que se les explique qué significan las caricaturas. Estos editoriales son una estrategia defensiva de la revista para evitar la censura”.

El primer número salió la primera semana de junio de 1978 con una sátira del Mundial de Fútbol y la caricatura de la tapa mostraba a César Luis Menotti, director técnico de la selección nacional con rasgos de José Martínez de Hoz, por entonces Ministro de
Economía y gran diseñador del plan económico de la dictadura.

El título de la caricatura era ‘Menotti de Hoz dijo: El Mundial se hace cueste lo que cueste’ y hacía referencia “a la prohibición de criticar tanto al programa económico como al Mundial”. Ese primer número fue calificado de exhibición limitada y el director de la publicación, Andrés Cascioli tuvo que defender la revista frente a una comisión de censura compuesta por tres miembros de la Iglesia y dos periodistas”, recuerda Burkart.

Las tapas históricas

A lo largo de su investigación, Mara Burkart, rescata alguna tapas que marcan momento claves del gobierno dictatorial y del inicio de la democracia.

Por ejemplo, el número 7 en diciembre de 1978, donde Cascioli había dibujado -con motivo del viaje a la Argentina de los reyes de España- a la reina y el rey. Entre
los pliegues de la pollera de la reina Sofía estaba escondido López Rega (exiliado en España desde el golpe de Estado).

“Aquí empezaron los problemas serios para la revista –comenta Burkart-; el número también fue calificado de exhibición limitada, levantado y censurado. Se impidió la salida de la revista hasta que partieran los reyes de la Argentina. El motivo político de impedir que dicha caricatura se haga pública estaba asociado a la importancia que el gobierno del general Videla le dio a la visita real, ya que tenía como objetivo mejorar su imagen internacional y frente a eso, consideraba que la revista le creaba un problema”.

En el siguiente número, del 8 de enero de 1979, aparece por primera vez caricaturizado un miembro del gobierno: José Martínez de Hoz, ministro de Economía. “Este hecho –aporta la socióloga- puede ser visto desde la provocación que significaba, y como un intento de medir los límites del poder censor”.

“El ministerio de economía –agrega- fue el área de gobierno que no entró en el reparto equitativo de cargos que hicieron las tres armas al asumir el poder. Así fue que el ministro de economía y su equipo fueran civiles, mostrando las alianzas políticas y los apoyos que recibieron los militares. Quizás que Martínez de Hoz fuera civil, formaba parte de las condiciones para ser el primer miembro del gobierno en ser caricaturizado”.

El título de la caricatura era ‘Se viene la... Inflación 2’ en alusión al estreno de la película norteamericana ‘Tiburón 2’ y a la inflación incontrolable que sacudía al país. El dibujo mostraba a Martínez de Hoz, ‘Joe’, como lo llamaban, perseguido por un tiburón.

En julio de 1979, en la revista número 15, otra vez Martínez de Hoz apareció caricaturizado, esta vez vestido como futbolista de la Asociación de Fútbol Argentino alzando la copa de la inflación. El título era ‘Mundial de la Inflación’ en referencia al Mundial de Fútbol Sub-20, que la Argentina también ganó, y a la inflación que le ganaba de mano al ministro.

“Estas ridiculizaciones directas del ministro de economía e indirectas del gobierno fueron una apuesta más fuerte que la del primer número, a partir de criticar dos hechos intocables: el Mundial de Fútbol y la política económica del gobierno (es decir, al gobierno mismo). Ahora bien, ¿por qué si eran ‘intocables’ no se clausuró la revista? ¿La política económica era realmente ‘intocable’?”, se pregunta Burkart.

Y la respuesta que encuentra es que Hum® pudo criticar a la política económica “porque no había una postura unificada y hegemónica entre los sectores de las Fuerzas Armadas, y muchos de los que estaban en contra del rumbo que estaba tomando la economía veían con buenos ojos que se la critique. No sucedió lo mismo con otras cuestiones críticas de la política de las Fuerzas Armadas, como la violación de los derechos humanos”.

Videla y el resto

La revista número 24 de diciembre de 1979, fue la primera en tener como tapa la caricatura de Jorge Rafael Videla, presidente de facto de la Argentina. El dibujo lo representaba hundiéndose en el mar amenazado por pirañas y portando una banda presidencial con la leyenda: “Industria Argentina”. El título contribuía a la comprensión del dibujo: ‘Contra las pirañas de la importación’. Para esa fecha la Junta Militar había hecho pública, después de más de tres años de idas y vueltas entre los distintos sectores de las Fuerzas Armadas, las ‘Bases Políticas de las Fuerzas Armadas para el Proceso de Reorganización Nacional’.

“Esto no era tratado en la caricatura ni en otras secciones de la revista –aclara Burkart-. La crítica al gobierno que la revista Humo® llevaba adelante seguía siendo más de carácter económico que político; sin embargo, el hecho de caricaturizar a Videla era de por sí una gran audacia. De hecho, el editorial de ese número planteaba una imaginaria reunión editorial para decidir la tapa. ‘¿Se debe hacer la tapa o no? Videla ¿debe aparecer lindo o feo?’ Se habla acerca del sentido de humor de Videla: ‘No me lo imagino clausurando una revista porque no le gustó una caricatura’, se afirma".

La revista, que había comenzado con una tirada mensual, para este entonces ya era quincenal. A partir de este número comenzó a aumentar la cantidad de lectores. “Las
caricaturas y la revista en general fueron generando otras reacciones, los lectores comenzaron a adherir e identificarse con la revista, como se muestra también en los comentarios que recibía la revista a través de su correo”, recuerda la socióloga.

En abril de 1980, la revista número 31 sale con 100 páginas y la caricatura de la tapa, bajo el título ‘Sin querer queriendo... empieza el diálogo. El chabón del 8%’, juntaba a Massera con Videla y otras figuras de la política, como la ex-presidente, María Estela Martínez de Perón, imitando a los personajes de la famosa serie mexicana "El Chavo del 8".

Tres meses más tarde, en la número 39, también en torno al tema del (supuesto) diálogo
político, aparecía la primera caricatura de ministro del Interior, Albano Harguindeguy, como un gigante robusto y serio que por las orejas le entran los reclamos de las periodistas Magdalena Ruiz Guiñazú y Mónica Mihanovich. El título hacía alusión a un bolero que sonaba por la época, ‘¿Se acuerdan del teatro? Mujer, si puedes tu con él hablar...’

En septiembre de 1980, el número 43 hizo referencia de forma satírica al triunfo de Roberto Viola como sucesor de Videla. La caricatura mostraba a Viola de civil con las tres cartas del truco ganadoras, del palo más afín a los militares: el ancho, el siete y el tres de espadas.

Profundización

En octubre de 1980, la tapa estaba consagrada a un hecho inesperado para la Junta Militar y que ningún medio de comunicación pudo dejar de comentar: el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a Adolfo Pérez Esquivel. El título de la caricatura era ‘El premio Nobel (Misión imposible)’, y se representaba a Borges sacándose una máscara de Adolfo Pérez Esquivel. Éste era un ‘innombrable’ para los militares por su compromiso con las campañas pro derechos humanos.

“El cambio de Presidente trajo consigo ciertos aires de apertura política, esto que podría haber aumentado la popularidad del gobierno se conjugó con la crisis económica, reduciéndose el margen de maniobra y generando un gran malestar social”, resalta la investigadora y agrega que la estrategia de Hum® “era utilizar a la gente que en
ese momento criticaba al gobierno, y a partir de ellos transmitir la postura también crítica de Hum®”

La situación de fractura y debilidad interior del Proceso de Reorganización Nacional le permitió a la revista mostrar números posteriores como ‘El Gobierno nada’, la caricatura del número 73 de diciembre de 1981, con Viola ya desplazado de la presidencia; mostraba el ‘Naufragio del barco ‘El Proceso’, con toda su
tripulación -Videla, Harguindeguy, Viola, Martínez de Hoz, etc.- hundiéndose, con el excepción de Emilio Massera que se alejaba con Mirtha Legrand en un barco de auxilio.

La revista ilustraba y comentaba el debilitamiento del PRN “pero si bien, su postura era ahora más politizada y combativa, la crítica seguía siendo limitada. Es decir, caricaturizaba a los militares, mostraba su debilidad política, pero no denunciaba (al igual que la Multipartidaria) los temas más acuciantes de la oposición, que eran el tema de los desaparecidos y el terrorismo de estado. A su vez, se entrevistaba a políticos civiles que habían participado y acompañado al PRN y ahora lo criticaban como Francisco Manrique y Oscar Camilión”, evoca Mara Burkart.

El general Fortunato Galtieri, representante del sector duro del Ejército, reemplazó a Viola en la Presidencia. Su tarea fue recomponer al PRN, y la revista -como también otros sectores civiles y militares tanto en términos de preocupación como de expectativa-, “no dudaba en preguntar si Galtieri iba a poder o no. Hum®, de esta manera, se atrevía a pensar en las limitaciones y los miedos que podían tener los militares para el ejercicio del poder, operándose un cambio en quién tenía
miedo y quién no, qué se podía hacer y qué no”.

“Hum® ya no se representaba como timorata y dubitativa, con miedo a la censura, sino que eran los militares los que aparecían representados sin saber qué hacer, sin saber cómo ejercer el poder político, con miedo a la movilización social, al reclamo por los desaparecidos, etc.”, apunta Burkart.

Malvinas y el final

Finalmente, Galtieri llevó a la Argentina a la guerra contra Inglaterra con el objetivo militar de recuperar a las islas Malvinas y el objetivo político de recuperar la iniciativa del PRN y de construir legitimidad y consenso. La revista no dejó de hacer humor en esos meses de gran movilización patriótica.

Burkart indica que “si bien en abril de 1982 decidió apoyar a la guerra, pronto se posicionó críticamente frente a los militares que llevaron a la Argentina al conflicto. Los rápidos acontecimientos se vieron en las tapas donde las caricaturas mostraban cómo los Estados Unidos -en contra de los pronósticos de la diplomacia argentina- y el dictador chileno Augusto Pinochet se aliaban a la Gran Bretaña thatcherista. Las caricaturas de los números 81 y 84, de mayo y junio de 1984 respectivamente, mostraban cómo se ampliaban los apoyos a Gran Bretaña, para la sorpresa del canciller argentino Nicanor Costa Méndez”.

Mientras tanto, las caricaturas sobre los militares seguían mostrando las peleas internas entre las distintas fracciones y sectores de las Fuerzas Armadas, como sus estrategias para seguir manteniéndose en el poder. Tras el fin de la guerra, que había decretado el fin del PRN, los militares se tomarían un año para abandonar el gobierno.

Durante este período de transición, bajo la presidencia del general Reynaldo Bignone, los militares buscaron diversas formas de asegurarse las mejores condiciones de retirada. La tapa número 92 de octubre de 1982, ‘Hasta el 84… tapando espero’, no sólo hacía referencia a las intenciones de algunos sectores castrenses de mantenerse en el poder hasta 1984, sino también a la situación que estaba a punto de explotar. La caricatura representaba a los militares haciendo fuerza para tapar una olla que, ‘después de más de seis años de lenta cocción’, estaba por estallar.

“Los ingredientes de la olla conformaban una lista interminable: desaparecidos, el capitán Astiz, Holmberg, Hidalgo Solá, Dupont, García Meza, Arce Gómez, grandezas y miserias de las Malvinas, la patria financiera, Partagás... y tal vez, una síntesis de todo eso: el reportaje a las Madres de Plaza de Mayo”, recuerda Burkart.

La socióloga aclara que el hecho de que el régimen militar estuviera en retirada “no significaba que la revista contaba con mejores condiciones para su producción; por lo contrario, el caso más importante que tuvo de censura fue en este período. La revista comenzó a recibir amenazas donde se la acusaba de ser un obstáculo a la democracia”.

Durante el año 1983, las tapas de la revista ya despedían a los militares, sin ahorrar críticas a cómo se iban y a las consecuencias que dejaban tras sus años en el poder.

Tras el resultado electoral que dio el triunfo al radical Raúl Alfonsín, Hum® preparaba el paso de mando en diciembre de 1983: la caricatura del Gral. Bignone enmendando la banda presidencial, mientras se juraba la constitución. Desde allí, mirando para atrás, está Cristino Nicolaides, por entonces Comandante en Jefe del Ejército.

La mayoría los diversos participantes de la revista apoyaron abiertamente a Raúl Alfonsín, por eso “la revista fue fuertemente criticada y perdió buena parte de su caudal de lectores. Cascioli no se cansa de señalar que nunca se impuso una línea, y que hubo simpatizantes peronistas que continuaron participando de la misma, como Osvaldo Soriano”, concluye Burkart.

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